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El juego (II edición) por Bito
Pues como lo prometido es deuda (no tengo muy claro si lo prometí o no pero por si las moscas) aquí está la segunda edición del juego. Vuelvo a explicar las reglas para los nuevos.
- Escritas están en una lista 20 palabras, completamente aleatorias, y la las dos primeras personas que lean este post y dejen comentario que escojan un número (del 1 al 20 se entiende), solo las dos primeras personas.
- Pongamos que sale (y yo seré completamente sincero) mesa y suicidio. Pues bien, todos aquellos que quieran jugar que en uno o dos días cuelguen en su blog un relato, poesía, reflexión, comentario, foto....lo que les de la gana pero que trate sobre eso.
Además de ser un juego que desarrolla la imaginación y nos ayuda escribir, en la anterior edición descubrí lo bonito que era ir pasando de blog a blog leyéndo relatos tan dispares y personales sobre el mismo tema. Ya no es solo bueno el juego en sí, sino lo que consigue.
Estaría bien que cada uno anunciaséis en vuestro blog que comienza el juego, porque la vez anterior pasó que mucha gente que es asidua a vuestros blogs pero no a este vieron el tema y para cuando se quisieron apuntar ya era tarde, así que cuanta más gente quede avisada mejor; más interesante será.
Esta vez daré más tiempo a que la gente se apunte, hasta el jueves no pondré las palabras (a más tardar el viernes) y todos los que quieran participar que no se olviden de pasar por aquí y dejar el enlace en los comentarios, para así ir visitando a todos.
Como la lista está hecha del juego anterior yo prometo no mirar para comenzar con vosotros el jueves, es la única manera de jugar también yo de verdad, así que pido que no se digan ni el siete, ni el nueve (que fueron los números de la vez anterior).
Siento sentir estos sentimientos
Hace tiempo, en una de estas conversaciones superfluas con mi padre, me hizo un comentario que me hizo reflexionar. Me dijo lo "fácil" que resultaba una relación sentimental cuando se es joven. La razón de su comentario era porque al principio siempre todo resulta perfecto y bonito. Sin embargo, cuando tienes una discursión, llega un momento en el que cada uno se va a su respectivo domicilio familiar sin tener que soportarse, dando rienda suelta al olvido.
Lo dificil de la convivencia es aguantar esos momentos, sabiendo que no tienes escapatoria.
Lo dificil de la conviviencia es permanecer todo el tiempo junto a tu pareja, llegando al punto en el que no hay temas de conversaciones, y ves, al matrimonio sentado en la terraza de cualquier bar sin dirigirse palabra.
Hoy, me encuentro extremadamente preocupado.
Temo que el quererte no sea suficiente.
Nunca habría llegado a esta conclusión.
Tengo miedo de que se termine.
El pensar en la idea tumbado en la cama, abatido, siento como el corazón late de manera distinta, acelerada y descompasadamamente. Noto una huelga laboral en el riego sanguineo, y por el contrario, una sobreexplotacion en las lágrimas, que no paran de brotar. A punto de un ataque cardiaco.
Me siento como un minusválido,
incapaz de detener esas lagrimas,
incapaz de recuperar el latido del corazón.
El juego por Bito
Para empezar, demos la definicioón de ambas palabras:
BAILE: Acción de bailar (Ejecutar movimientos acompasados con el cuerpo, brazos y pies);
JADEO: Acción de jadear (respirar anhelosamente por efecto de algún trabajo o ejercicio impetuoso).
En verdad, acabo de encontrar una similitud a este juego con aquellos ejercicios que me mandaban en el colegio en la asignatura de Lenguaje en la que nos pedían que hiciesemos una frase con una determinada palabra para comprobar si habías comprendido su significado.
Asique, con una mentalidad de niño de 14 años mi frase sería:
Cuando rechazó cencederme un baile más, comprendí que estaba cansada al escuchar sus jadeos constantes.
Mientras que con una mentalidad de 21 años puedo probar a describir una historia:
Es sábado por la tarde. Estoy solo en casa. Me había quedado dormido viendo la televisión, y es que el ritmo diario no firma convenio alguno con Morfeo. De repente, el timbre del teléfono me despierta del profunda siesta. De mi tono apagado y risueño deduce que me ha despertado. No lamenta que lo haya hecho, y yo tampoco se lo reprocho. Ya estaba acostumbrado. Consigo quedarme con la información básica de la llamada: la hora y el lugar a la que habiamos quedado.
Perezosamente voy recuperando las energías necesarias, e inconscientemente, ando hacia mi habitación para coger la ropa interior. Hoy me decanto por los boxer rojos, siento que voy a tener buena suerte. En media hora consigo elegir la ropa, ducharme, vestirme, peinarme y perfumarme. Salgo de casa, como el modelo que sale a la pasarela, algo menos elegante, pero con la suficiente autoestima para pensar que algo bueno se acerca.
La despreocupación por el tiempo hace que llegue al lugar de reunión tarde, mejor bien dicho, era el último. Decidimos que la rutina lleve los pasos de nuestros pies y sin quererlo, me encuentro bebiendo ya me tercer cubata. En ese momento, levanto la vista y me diviso al final un grupo de mujeres en el que destacabas tú. El contoneo de ese cuerpo esbéltico imantaba las miradas masculinas. Tus bailes desataban una anarquía en mis feromonas. Me ardía la necesidad de establecer una conversación contigo, e intento que tus ojos se fijasen en los mios. Parecía el ataque de un acosador, pero era la cortesía de un seductor. Me dirijo hacia el baño para que sintieses mi presencia y te empujase a conocerme. Y parece que dio resultado. Objetivo cumplido. Las penetrantes miradas daban paso a las palabras sensuales, queriendose convertir en una locura corporal, un deseo carnal.
Llegamos a mi casa. Seguía vacia, pero el olor a soledad se la había llevado la corriente. Se tumba placenteramente en mi cama, se hace dueña de mis sabanas, de mi almuhada, de mi. Los primeros jadeos se oyen en la habitación, excitándome, excitándole, dando permiso a los siguientes juegos eróticos. El apetito sexual se incrementaba con cada caricia, con cada beso, con cada gesto. Los cuerpos se llamaban, se deseaban, locos por ser complacidos. Y asi acabé esa noche, completamente complacido y agotado.
PD: Después de empezarlo el mismo dia que salieron las palabras, no he tenido la sufiente fuerza para acabarlo. Un final un tanto breve, pero no quería que fuese esa novela, y tal como había empezado, tenía pinta de que no lo iba a acabar nunca. Además, el esfuerzo incorporado de no leer las demás respuestas al juego.
Mira, mira, es Andrés...

Hoy he visto en el centro comercial de Principe Pio de Madrid a Andreu Buenafuente (o como le llamabamos por lo bajini cuando pasabamos a su lado: ¡Andrés, Andrés!) con una sudadera roja Quicksilver.
Y pequeño Jose, el dia anterior vió a Ernesto Sevilla: uno de los hombres más grandes de la Paramount Comedy.
Viaje de regreso

Hoy, es lunes, y como cada lunes por la tarde, me toca ir a la universidad. Pero no voy a hablar de la ida, sino de la vuelta.
Viene el tren de cercanias mientras yo aguardaba su llegada sentado en un asiento junto a una pareja de ancianos. Parece que no he tenido suerte y las puertas no están cerca de mi posición. Me desplazo al vagón cercano más vacio y busco un asiento. No lo encuentro. Hoy necesito sentarme y no ceso la busqueda hasta encontrar un asiento libre, aunque esté en la obligación de volver a cambiar de vagón.
Menos mal, sitio libre. Mi cansancio me impide dar más de 5 pasos y me siento junto a la puerta que comunica ambos compartimentos. Al principio no tengo mucha compañía, unicamente un chico adulto con los pies en el asiento de enfrente. Su posición desprende pasotismo, con sus vaqueros usados y su ceñida camiseta negra. Está leyendo mientras escucha música. Me encanta leer fragmentos de los libros de los pasajeros acompañantes pero en este caso no pude. No entendía lo que estaba escrito. Sus rasgos me hacían adivinar que era centroeuropeo, pero fijandome un poco más en el idioma comprendí que estaba leyendo una novela gallego.
Al momento, se sienta enfrente mia un señor más mayor. Enseguida supe que era un profesor de la universidad de Alcalá, y los papeles que portaba daban fe de ello. Su mirada era cansada. Apenas levantaba la vista, estaba ensimismado con aquellos folios. Sacó su portaminas y comenzó a hacer las operaciones que le urgían hacer segun iba leyendo.
Siguiente parada: Alcala de Henares. Se nota el baile en los asientos y una vez tomadas las posiciones, vuelvo a hacer una inspecciones sobre mis acompañantes. Destaca una mujer y su hijo pequeño, ambos sudamericanos. Calculo que tendría dos años. Era divertigo, lindo y juguetón. Sus descompasados movimientos balanceaban todo su cuerpo, impidiendo permanecer erguido.
Pero más que ellos, me llamó la atención una chica, aproximadamente de 26 años. Iba obsesivamente en busca de un asiento, cambiendo de vagón como yo. Pero tenía las manos ocupadas y le resultó llamativamente dificil abrir la puerta. En la mano derecha sostenía el móvil, por el que iba hablando. En la izquierda, un bolso marrón y un dulce que se acababa de comer, dejando pruebas del delito en sus delicados labios. Le urge sentarse rápido para continuar la conversación. Empiezo a escuchar su conversación y empiezo a obtener los primero datos: tardará hora y media en llegar a casa. Está haciendo planes, pero de repente, cambia de idioma. Comienza hablar en italiano. Sus finos rasgos faciales indican su posible origen italiano. Deduzco por el tono y el uso de algunas expresiones que está hablando con algún familiar, concretamente su madre. Pero deduzco mal. Se trataba de una amiga, llamada Sara. Vuelve a sorprenderme, porque en mi misión de entender lo que decía en italiano, comprendo que deduzco más palabras de lo normal. Esto... ¡esto es inglés! Había cambiado otra vez de idioma. Intercambiaba a la perfección los tres idiomas (español, ingles e italiano) con una pronunciación envidiable e impecable. Erró si dicho cambio fuese para despistarme de la conversación, porque consiguió que aun prestara mayor atención. Estaba convenciendola para irse un fin de semana o una semana completa de vacaciones en diciembre o a finales noviembre. Negociaban el destino. Al principio, Alemania (Germania como decia ella), después a Cadiz. Finalmente llegan a un acuerdo siendo la ciudad elegida Barcelona. Estaba deseosa por estar con ella, y yo empezaba a sentirme ligeramente celoso. Tenía su encanto, una extraña sensualidad que me llamaba notablemente. Era tal mi obsesión por descifrar el hilo de la conversación que no me percataba en mi fijación en ella. Decido mirarla por el reflejo del espejo. Me doy cuenta que el chico de mi izquierda se ha quedado dormido escuchando la música, y peor aún, soy consciente de que mi parada era la siguiente. ¡Que pena!. Hubiese querido continuar en ese vagón la hora restante que le faltaba para llegar a su casa. Pero hoy estaba cansado y estaba deseoso por llegar a casa, descansar y contar esta historia.
Problemas de comunicación, por Carlos Chaouen (2º parte)

Bueno, pues vamos con "Que te diria" que es una cancion que habla de los problemas de comunicación que suelen surgir o que a mi me surgen habitualmente con la gente.
Y que bueno, me hacen digamos acabar en situaciones comprometidas, negativas para mi negativas para el otro normalmente, no queridas por ninguno de los dos y... y desastrosas. Esto tendra una continuidad, en general, como es la notación, en general, todo lo que os cuento porque, en general, todo lo que os cuento son problemas de comunicación, justo como el de ahora.
Entonces era una cuestion del tipo, la canción se titula "Que te diria" que era una manera de decirle a la persona de enfrente: Como ya te lo he dicho dos mil millones de veces y todavia aun no tas enterao, alguien tiene un problema, o yo en la expresion o tu en la recepcion, como lo que tu me devuelves,ahora es ella la expresion y yo la recepcion, no coincide con lo que yo te cuento, no es la expresion, no es la recepcion. Algo pasa.
Y como pasaba algo que limitaba nuestro contacto, pues digo habra que hacer canciones que es lo que se suele hacer cuando no se puede hacer... efectivamente, tu ya lo sabes.
Lo cual nos lleva a una paradoja, porque a nosotros nos gusta las canciones, porque en el nosotros que se incluya quien quiera, parece que nos alegramos de que el otro no pueda... Precisamente lo he hablado hoy en el viaje, pero bueno, como es una movida, todavia no hay tanta confianza...
Ivan Ferreiro - Piensa en frio
es un viento inexplicable,
una manera de emoción,
lo nuestro es como un ciclo.
Piensa en frío y dime al oído,
tú quién quieres que salga elegido hoy,
ya no sé ni a quien hubiese elegido yo.
Rompiendo las barreras del sonido voy,
tambores anunciando el fin del mundo son
latidos que se escapan de mi corazón.
Da igual a quién,
con ellos las cosas jamás saldrían bien,
y es que tu y yo,
también somos como el resto del mundo.
Piensa en frío y dime al oído
tú quién quieres que salga elegido yo
ya no sé si no a quien
Rompiendo las barreras del sonido voy
tambores anunciando el fin del mundo son
Latidos que se escapan de mi corazón...
Rompiendo las barreras del sonido voy....